miércoles, 28 de julio de 2010

LAS 4 DISCIPLINAS


Las vías que hoy conocemos se apoyan en los descubrimientos que realizaron diferentes pueblos en un lapso no mayor a los siete mil años. Es tal la diversidad de fuentes fragmentarias que no se puede pretender abarcar todo el conocimiento y la práctica de acceso a lo Profundo. Nuestras Cuatro Disciplinas trabajan con la manipulación de objetos materiales externos (D. Material), con la energía
psicofísica (D. Energética), con los objetos mentales (D. Mental) y con las formas mentales (D. Morfológica). Queda claro que esas Disciplinas no agotan otras posibles vías.
La Disciplina Material se basa en los trabajos de taoistas y budistas chinos, así como de babilonios, alejandrinos, bizantinos, árabes y occidentales. A ese conjunto de trabajos en su continua transformación y deformación se lo conoció con el nombre de “Alquimia”. Hacia fines delS. XVIII, la Alquimia había declinado irremediablemente, pasando muchos de sus descubrimientos, procedimientos e instrumental, a manos de la Química naciente.
La Disciplina Energética busca sus raíces en el Asia Menor desde donde el orfismo y el dionisismo se propagaron hacia Creta y Grecia sufriendo importantes modificaciones hasta que fueron abolidos por el Cristianismo triunfante. También en algunas líneas sivaítas y del tantrismo, se pueden rescatar fragmentos de una experiencia extraordinariamente rica.
La Disciplina Mental encuentra en el budismo su mayor fuente de conocimiento. Para favorecer las distinciones entre actos y objetos mentales apela al lenguaje riguroso de alguna corriente filosófica contemporánea.
La Disciplina Morfológica reconoce antecedentes significativos en algunas corrientes de
pensamiento pre-ático que florecieron bajo las influencia “orientales” de Egipto, Asia Menor y Mesopotamia, tal el caso de la escuela pitagórica.
Las Disciplinas trabajan con rutinas que se repiten en cada momento de proceso (paso), hasta que el operador obtiene el registro indicado. Todo el proceso está convencionalmente organizado en doce pasos separados en tres cuaternas. Así como cada paso tiene una designación que aproxima a la idea del registro buscado, cada cuaterna señala un significativo cambio de etapa.
Las Disciplinas llevan al operador en la dirección de los espacios profundos.
Concluido el proceso Disciplinario se está en condiciones de organizar una Ascesis despegada de pasos, cuaternas y rutinas.

LA ESCUELA Y LAS DISCIPLINAS


Antes de pasar a estudiar las cuatro disciplinas será conveniente reflexionar sobre el alcance de estos materiales. En la Escuela se trabajan las Disciplinas con clara intención de presentar cuadros de situaciones mentales que no se aprecian ni se resuelven con la información y la forma mental habitual sino mas bien usando otras vías de comprensión que bien podríamos llamar “intuitivas” o “inspiradas” y que desde luego están planteadas fuera de la racionalidad habitual y de la mecánica mental cotidianas. En las Disciplinas se trabaja con alegorías, signos y símbolos y dentro de “atmósferas” bien diseñadas para enfrentarse a hechos psicológicos sorprendentes que si se presentaran como “problemas” deberían ser resueltos en otro nivel de comprensión. Contamos desde hace mucho tiempo con trabajos parecidos a los que se realizan con los “koans” en el budismo Zen japonés. En dichos trabajos, en dichos acertijos y paradojas, no se pretende confrontar lo que muestran los sentidos con otro tipo de percepción, ni el discurso coherentemente organizado con proposiciones que contienen términos contradictorios entre si.

En las Disciplinas no se tratan los temas que encontramos a diario en los medios de difusión o de la charla cotidiana. Se pretende, simplemente, adiestrar el punto de vista y la reflexión haciéndolos tan flexibles como sea posible, sin perder una secuencia y un proceso que mantenga su lógica interna y lleven a comprensiones diferentes a las habituales… El “mundo” está repleto de otros puntos de vista y otras comprensiones, así es que nos reservamos una humilde franja de temas y procedimientos que solamente practicamos y estudiamos en la Escuela.

Si es que estos ejercicios y prácticas tuvieran alguna utilidad, sería la de presentar ante el practicante otra forma posible de emplazarse frente a las paradojas y, por qué no, frente a realidades cotidianas que solemos descartar sin más, dado su carácter a veces ambiguo, a veces multivoco pero a menudo sorprendente y hasta “increíble”. Por otra parte, si no se viera utilidad de tales trabajos siempre quedaría en nosotros ese “residuo” tan especial que a veces nos dejan los sueños y algunas obras de arte. Esos “residuos”fueron rescatados desde antiguo por el hermetismo sistemático Alejandrino y hoy por la estética surrealista.

En la Escuela, se ejercita la comprensión de nosotros mismos tomando los recodos de un pensamiento relacional que nos coloca en los espacios de la conciencia inspirada.

LA COMUNIDAD Y LA ESCUELA


La Comunidad (para el desarrollo humano) y los trabajos de Escuela.

La Comunidad es una organización humanista mundial que impulsa una transformación profunda en la sociedad y en el ser humano a fin de dar nacimiento a una nueva cultura planetaria: “la cultura de la no-violencia”.

Esta propuesta sentida y profunda parte de la necesidad de dar respuesta a las preguntas fundamentales de todo ser humano, de su necesidad de sentido, de su posibilidad de crecimiento y transformación profunda, y de ayudar a otros en la misma dirección.

Esta transformación que proponemos no es un cambio más, no es solamente un cambio de formas, ni es solamente un cambio ideológico y político.

Este proyecto social se apoya en la aspiración de “repudiar la violencia en todas sus formas y desterrarla de la faz de la Tierra”. Este es el aspecto social básico de nuestro proyecto.

Existe otro aspecto muy importante de nuestro proyecto y de nuestra propuesta que implica una dimensión interna, personal y profunda.

Es la posibilidad de alcanzar experiencias profundas que den pleno sentido a la vida de cada ser humano. Esto se realiza en reuniones grupales, seminarios y retiros.

Estos estudios, trabajos y reflexiones se realizan en los Parques de Estudio y Reflexión, diseminados en todo el planeta, donde nos reunimos en grupos y equipos de trabajo a fin de profundizar en estas experiencias profundas que llamamos “Trabajos de Escuela”, que incluye una etapa de Nivelación y luego otros trabajos que se conocen como las cuatro Disciplinas.

Los miembros de La Comunidad queremos informar de todo esto a quienes tengan interés.

SILO


Mario Luis Rodríguez Cobos, conocido también con el seudónimo Silo, nació el 6 de enero de 1938 en Mendoza (Argentina). Estudió derecho y ciencias políticas pero sin titularse.

Es autor de varios libros, cuentos, artículos y estudios relacionados con política, sociedad, psicología, semántica, espiritualidad y otros temas. Aunque él se define a sí mismo como un simple escritor, muchos de sus lectores lo consideran más bien un pensador, apoyándose en la diversidad de temas sobre los que ha escrito. Actualmente reside en un pequeño pueblo (Chacras de Coria), en los alrededores de Mendoza. Es escritor y hace unos años abandonó parcialmente sus actividades agrícolas.

Silo es el ideólogo de una corriente de pensamiento a la que actualmente se denomina Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, y fundador del Movimiento Humanista como conjunto organizado que pretende plasmar en la práctica dicho pensamiento. Se puede decir que dicho pensamiento abarca la existencia, tanto a nivel personal como social. A mediados de 2002 lanzó "El Mensaje de Silo" comprendido por un libro, una experiencia y un camino [1]. Entre sus proyectos más recientes se encuentra el impulso para la construcción de "salas de reflexión" y "parques multiculturales" en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Italia, India y Egipto, entre otros puntos[2]. El dinero para construir estos parques se obtiene de donaciones voluntarias entregadas por sus seguidores para este fin.

El 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, Silo habló ante unas doscientas personas reunidas en aquel paraje de la cordillera de Los Andes, siendo ésta su primera exposición pública de las ideas que, con el tiempo, formarían el basamento del Movimiento Humanista. En esta arenga, conocida como "La curación del sufrimiento", expuso temas como la superación del dolor y el sufrimiento, el sentido de la vida, la violencia, el deseo y el placer.

A principios de los 70, y como reacción a la creciente influencia de Silo en la juventud latinoamericana, la extrema derecha chilena y sectores conservadores de la Iglesia Católica de este país emprendieron una campaña de descrédito contra Silo y sus seguidores, a los que se acusaba de constituir una secta que corrompía a la juventud[3].

Desde su liderazgo, el movimiento humanista en la década de los 90 inició una etapa de expansión en el mundo y la creación de frentes de acción: Partido Humanista con presencia en unos 30 países, La Comunidad para el Desarrollo Humano, una Organización no Gubernamental y el Centro de las Culturas, una asociación civil.

El 6 de octubre de 1993 Silo fue distinguido en Moscú con el doctorado honoris causa por la Academia de Ciencias de Rusia (ver). En esta ceremonia, defendió su tesis sobre las "Condiciones Predialogales", concluyendo su presentación con estas palabras: "... no habrá diálogo cabal sobre las cuestiones de fondo de esta civilización hasta que se empiece, socialmente, a descreer de tanta ilusión alimentada con los espejuelos del sistema actual. Entre tanto, el diálogo seguirá siendo insustancial y sin conexión con las motivaciones profundas de la sociedad. Sin embargo, está claro que en algunas latitudes se ha comenzado a mover algo nuevo, algo que empezando en diálogo de especialistas estará luego ocupando la plaza pública".

Las acusaciones de las que fue objeto Silo en los años 70, acompañaron en las décadas posteriores el desarrollo del Movimiento Humanista, que fue acusado de secta por sus detractores y medios de comunicación afines, llegando al extremo de que en 1995 una comisión nombrada por la Asamblea Francesa, de mayoría conservadora, elaboró una lista de sectas en la que incluyó al Movimiento Humanista, aunque no se formuló ninguna acusación específica contra esta organización.

A comienzos del año 2002, Silo anunció su retiro de la orgánica del Movimiento Humanista, después de haberlo impulsado por 32 años. Lo hizo trasladando la orientación del Movimiento Humanista a una Asamblea, compuesta por los Coordinadores Generales de dicho movimiento (en agosto de 2007 hay alrededor de 400 miembros en esta asamblea).

Sus principales obras son: Humanizar la Tierra, Contribuciones al Pensamiento, El Día del León Alado, Experiencias Guiadas, Mitos Raíces Universales, Cartas a mis Amigos, Diccionario del Nuevo Humanismo, Habla Silo y Apuntes de Sicología I, II, III y IV. También se han editado dos tomos de sus obras completas. Estos libros se han traducido y publicado en los principales idiomas.

Hoy es considerado un "guia espiritual" por cientos de miles de seguidores en todo el mundo, mientras se mantienen las dudas y críticas por parte de otros. Él se refiere a sí mismo como un escritor y practicante de lo que llama una "religiosidad interna". Existen muy pocas entrevistas e intervenciones en medios de comunicación.